Angeles y Demonios

"Aunque huimos y huimos y huimos... nuestra sombra nos persigue siempre..."

¿Será que no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta? En términos psicológicos la sombra es nuestra parte reprimida, y se refiere a aspectos de nosotros que no queremos ver.

Existen formas de cazar a nuestra sombra y uno de los más evidentes, es en cualquier tipo de exageración. Cada vez que respondemos exageradamente a favor o en contra de algo, sobran razones para sospechar que nos hallamos en territorio de la sombra, y lo más recomendable sería investigar.

Debemos madurar un poco de una vez y aceptar las cosas como son, no podemos seguir creyendo que la virtud se alcanza tapando el vicio. Talvez la vida no consiste en lograr el bien aislado del mal, sino a pesar de el. Talvez las únicas personas malvadas que pueden existir, son aquellas que se niegan totalmente a admitir sus propios "pecados". Y desde la Conciencia todos los pecados o errores pueden corregirse, menos los que se cometen sin darse cuenta.

Los llamados demonios son intrusos procedentes del inconsciente, irrupciones espontaneas de complejos larvados en nuestro interior. El significado literal de "diabolos", la raíz de la palabra diablo, es el de desgarrar, separar o de dia-bolein. Y el opuesto de diabólico es "simbolico" que procede de sym-bolein que significa reunir, juntar. Ambas facetas se hallan presentes en lo "daimónico" que, en realidad es fuerza neutra. El hecho de afrontar y asimilar la totalidad de nuestra sombra, nos conduce a reconocer la totalidad de nuestro ser, una entidad que engloba el bien y el mal, lo racional y lo irracional, lo masculino y lo femenino, lo consciente y lo inconsciente.

Por ello lo que antes pudimos haber negado o rechazado, se acaba convirtiendo en la verdadera fuente redentora de nuestra vitalidad, creatividad y espiritualidad. Una vez aceptada nuestra parte oscura, se unifica con la luminosidad y se transmutan.

Por Morella Martinez